miércoles, 9 de noviembre de 2016

CARTA ABIERTA A PRAT GAY

CARTA ABIERTA al
Señor Presidente de la
Comisión de Análisis para  la Reforma Tributaria
Don Alfonso Prat Gay:

Por sugerencia del Dr. Domingo Cavallo me atrevo a presentar una propuesta intentando sumar al importante análisis que vuestra misión implica para nuestro país.
Consiste en una revisión profunda de la doctrina que ha inspirado nuestra legislación tributaria y laboral y que a pesar de sus buenas intenciones ha dilapidado crecientemente  la potencialidad productiva del 90% de los protagonistas del proceso productivo: los empleados de la mayoría de los emprendimientos.

Los detalles están expresados en el libro "Siembra, y Cosecharás" (que puede leerse en la web) donde se investiga sobre las motivaciones naturales  que entusiasman al hombre común como para involucrarse con los resultados de los emprendimientos, sin aumentar sino disminuyendo los costos de producción.
Conociendo ese  objetivo vital, y cuyo apartamiento podría ser la causa de este desequilibrio social, veamos cómo podemos retornar a la natural armonía. Este desequilibrio apareció cuando el trabajo comenzó a remunerarse por su costo (no por su precio), error que al principio de la revolución industrial  cometieron los emprendedores.
Para contrarrestar esas nuevas relaciones laborales sobrevino una segunda postura que estatizó las empresas intentando volver a equilibrar la sociedad. Pero subestimó la valiosa actitud humana de trabajar para  prosperar, y  también fracasó.
Y ahora, una tercera postura, inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia, hizo que el Estado cometa el mismo error que los emprendedores  de las primeras horas de la revolución industrial. Con el insólito Impuesto a los Réditos o a las Ganancias de las Empresas se vuelve a quedar con el fruto excedente de su personal. Este sistema que hoy rige en la gran mayoría de los países, podría denominarse genéricamente "populismo". Obviamente que no resuelve el desequilibrio, sino que lo institucionaliza, contraviniendo el principal objetivo de los humanos que no es colectivo sino indudablemente individual:

Cada uno produce más que sus consumos cuando cobra la diferencia.

El trabajo es una mercancía muy particular:
Si se paga al costo, termina costando más que lo que vale.
Si se paga al precio, vale más que el precio.

Entonces ¿cómo podemos retomar el camino natural de la economía?
Será necesario utilizar el dinero del Impuesto a las Ganancias de las Empresas para participar al personal propio y de terceros de “esa” empresa. Ello significa volver a remunerar el trabajo por su precio y no por su costo. No respetarlo hizo que el costo del trabajo se haya vuelto MAYOR  que su precio y eso colapsó toda la economía.
Seguramente las provincias renunciarán a la coparticipación de este impuesto cuando adviertan que con esta  nueva ley lograrán pleno empleo en sus economías.
Los excedentes del trabajo humano deben volver a su dueño, como era antes de la revolución industrial.

Si lo logramos, el desempleo (la mayor paradoja de hoy y todas sus lacras) desparecerá en cuestión de meses. Contratar personal será el mejor negocio. Podemos decir entonces sin temor a equivocarnos, que si no se utiliza para participar ganancias al personal de esa empresa, el Impuesto Ganancia Empresa es una burda exacción, quizás la más escandalosa de la historia porque no sólo afecta el patrimonio del 90% de la humanidad sino que bloquea su desarrollo como persona.
Investigando su origen encontramos que sería un argentino (Federico Pinedo) quien por primera vez en el mundo reclamó a las empresas inglesas, una parte de su rentabilidad.

Vea el proyecto de ley completo

Ingeniero Néstor González Loza

DNI 10190066

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