viernes, 16 de marzo de 2007

Principios

Se trata de un esquema económico latinoamericano que puede resolver el problema de la pobreza apelando a una energía inédita: la actitud de los asalariados.
Es realmente innovador y no colisiona con la doctrina social vaticana, salvo en que no hay una "instancia superior" a los emprendimientos productivos que "redistribuya" la riqueza.
Es la primera vez que un economista propone que cada asalariado administre los excedentes que genere. Anteriormente sugerían que a esta administración debía ejercerla el dueño del medio de producción, o el Estado, o alguna corporación de emprendedores, de profesionales o de asalariados.
En eso consiste su relevancia. Podrá ser la economía del tercer milenio y será probablemente adoptada en breve por todos los países. Es una propuesta innovadora que consiste en redireccionar el Impuesto a las Ganancias hacia el personal propio y de terceros de cada medio de producción, autorizando a empresas y autónomos a saldar todo ese impuesto mediante recibos de bonificaciones a todo el personal del emprendimiento, proporcionales a las remuneraciones. Ello será la clave para volver a generar excedentes en la economía y consecuentemente para poder crecer. Propone, en concreto, que el Impuesto a las Ganancias no sea para el Estado, sino para el personal de cada emprendimiento. De esa manera, todas las inversiones en producción serían más rentables; y empresarios y asalariados serían prósperos con su trabajo. El resto de los servidores de la comunidad crecerían en armonía con ella.

"Los objetivos de emprendedores y asalariados, podrían ser compatibles"
Con una ley así, habrá más inversiones, más ganancias, habrá progreso en todos los participantes de la economía, más rentabilidad de las inversiones productivas y recaudación máxima del impuesto al consumo. Se comenzará a recaudar lo que actualmente se evade.
Será un plan sustentable que atenderá los derechos de la mayoría de los participantes de la economía. El artificio de utilizar la valiosa estructura informática del Impuesto a las Ganancias, permitirá aprovechar esta oportunidad única de un nuevo sistema económico-social. Será además un acicate para que el personal de todas las empresas se comprometa con los resultados de su emprendimiento. Cuando millones de personas sepan que el impuesto a las ganancias de 'su' empresa será distribuido entre ellos, comenzarán a esforzarse más y a ser más creativos.
Se desdibujará el poder de falsos sindicalistas y de patrocinadores irresponsables de causas laborales injustas.
Se pondrá en acción al 100% de la población mediante este original mecanismo que motivará a todos hacia una misma dirección. La recaudación por Ganancias ha menguado en los últimos años.

Tanto Cuestas, Tanto se Espera de Ti
A pesar de que no se advierte aún, la rentabilidad de todos los emprendimientos está disminuyendo peligrosamente si se lo considera a valores constantes. Ello significa que la parálisis se está consolidando cada vez más.
Si decimos que al emprendedor "le corresponden" como mínimo los intereses, amortización, mantenimiento, seguros e impuestos inherentes a su capital inmovilizado, (pues para eso puso el emprendimiento) y si decimos que al asalariado "le corresponden" análogamente su remuneración y accesorios de ley, (pues para eso se levanta a trabajar cotidianamente), entonces, si después de haber pagado esos costos, quedan ganancias en el emprendimiento es porque sus participantes hicieron más que lo que se esperaba de ellos. Por ello es que las ganancias deben adjudicarse proporcionalmente a los mismos. Porque son esos costos lo único que puede llevarnos a determinar la potencialidad relativa de ambos: Tanto cuestas, tanto de espera de ti.
Se trata de la lógica aplicada a los naturales incentivos humanos a la acción. Estamos seduciendo a todos los partidos políticos para que incorporen este Proyecto Actitud en sus plataformas hacia las presidenciales 2015.

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